Al ritmo de Abracadabra, de Lady Gaga, España cerró un Mundial para la historia. El campeonato en el que recuperó su esencia, en el que volvió a hacer posible lo imposible, en el que emocionó, puso la piel de gallina y, sobre todo, dio un paso al frente. La España de Andrea Fuentes quiere hacer historia y ya lo ha logrado. Su bronce en la rutina acrobática por equipos, otrora el punto débil español, giró en torno a un empoderado Dennis González, que se va de Singapur como el primer hombre en subir al podio en rutinas de equipo (bronce en la acrobática y bronce en la libre) y con cinco medallas en total. 

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