Pasaron cinco horas desde la finalización del Gran Premio de Canadá, pero no hubo premio para Fernando Alonso. En un mundo ideal, con sanciones aplicando el reglamento, la carrera de Montréal hubiese terminado con Verstappen, Hamilton y el asturiano en el podio. «Es penalizable si hay banderas amarillas y el volante se llena de avisos«, decía al finalizar la carrera. Había cumplido bajo coche de seguridad, pero el panel de comisarios le mantuvo en su 7º original. El de una carrera de bandera. Alonso nunca se fue, pero está más de vuelta que nunca.

