En su apogeo en el Barça, el Real Madrid lo tentó. Cuando la frustración de las derrotas lo inundó de rabia, habló a Pep Guardiola para reencontrarse en el City. En ambos casos, no se movió de Barcelona: en la primera, porque no quiso; en la segunda, porque no quiso pleitear con el club. Fue entonces cuando su carrera parecía destinada a apelar al fútbol de otros tiempos: se iba a convertir en un one club man. Pero, en 2021, cuando todo estaba preparado para celebrar la firma de su nuevo contrato, el Barcelona lo dejó libre. Pero lo que no encontró en el poderoso PSG, lo tiene en el emergente Inter de Miami: un refugio convertido en un escaparate mundial.

