Un grupo de amigos ha ocupado la curva del estadio y rodea la parte superior de la zona mixta, un andamio precario en el que Asier Martínez, el campeón de Zizur y de Europa, responde a las televisiones del continente. Y apenas puede porque los amigos, una peña, una cuadrilla, un grupo que le festeja feliz, no para de corear su nombre. Él se asoma y todos gritan. Él se acerca y todos quieren hacerse fotos con él, y los de seguridad abren un pasillo, y él está con los suyos, que le dicen, qué grande eres, has ganado por una milésima pero has ganado, cómo has alargado el cuello… Y él, el chaval que no quiere dejar de ser lo que es, responde, riendo: “No me quedaba otra”.

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