Una vez más. Un partido más. Una semifinal, la tercera consecutiva, más. Barcelona y Chelsea, los dos gigantes dominadores en su liga local, volvieron a encontrarse en un Estadi Johan Cruyff pintado a medias por el sol y la sombra. El Barça estuvo lúcido, jugando como siempre, y concentrado como nunca. Pero, sobre todo, se divirtió, y fue en parte gracias a la actuación de Claudia Pina, que entró como revulsivo a revolucionarlo todo, a marcar dos goles junto a los de Irene Paredes y Ewa Pajor, y a sentenciar un partido histórico para las culés: por primera vez el Barcelona vence a las blues en casa (4-1). No importó el penalti fallado por Alexia Putellas; tampoco el gol de Sandy Baltimore. No se puede dudar de este Barça.

