En los últimos días <strong>algunos futbolistas han sufridos ataques verbales y físicos </strong>al acudir a su puesto de trabajo y todo consecuencia de campañas mediáticas lanzadas o sugeridas en ocasiones desde los propios clubes. A esos jugadores <strong>se les acusa de querer cumplir con su contrato</strong>. Tremendo. El mundo al revés. El fútbol pasa a ser el único desempeño del mundo en el que el trabajador no puede exigir el cumplimiento de lo firmado y rubricado. Y todo porque desde las oficinas de los clubes se juega con aquello del sentimiento y del amor a unos colores para no tener que cumplir lo pactado. Cuando interesa, claro está.

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