No hay en el fútbol femenino europeo una selección más laureada que la alemana, dos veces campeona del mundo, ocho veces reina de Europa. De hecho, su dominio se extiende también a la Champions League. Nadie tiene más títulos a nivel de clubes que las teutonas: nueve, distribuidos entre el Frankfurt (cuatro), el Turbine Potsdam (dos), el Wolfsburgo (dos) y el Duisburgo (uno). Ocurre, sin embargo, que el poderío alemán se ve desafiado por una selección huérfana de grandes títulos como España, pero liderada por la base de un equipo que ha causado sensación en las últimas Ligas de Campeones como el Barcelona, finalista en tres de las últimas cuatro ediciones.

