Lamine Yamal tiene 15 años, estudia 3ª de ESO y es uno de los 51 futbolistas en edad formativa que viven en la Masia. El niño no tiene nada de particular, es más bien discreto, si acaso se distingue por un cierto sentido del humor y le gusta jugar al futbolín con sus amigos de la residencia del Barça. Hijo de padre marroquí y madre de Guinea Ecuatorial, el atacante nació en Esplugues de Llobregat, vivió en Granollers y Mataró y puede que haya sido una suerte que a los siete años ingresara en la academia del Barcelona. La ambición de los progenitores supera a menudo a la de la promesa, que simplemente se siente un niño futbolista y un residente anónimo, por más que juegue en el Barça.

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