Es difícil datar con exactitud el día que una persona salió a la calle con indumentaria deportiva y se puso a correr sin grandes pretensiones. Sería interesante saberlo, porque ese día nació el running. O el footing. O el jogging. Porque el vocablo running ni siquiera está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Sí los otros dos, a los que la RAE denomina como «<strong>actividad deportiva que consiste en correr con velocidad moderada al aire libre</strong>». Sin embargo es el término running el que ha hecho fortuna entre los corredores -los runners- de todo el mundo.

