Hay jugadores que encierran a la vez un alma de violinista con acentuado sentido artístico y un carácter indómito que domina su trayectoria. En el caso de Hakim Ziyech, una parte no se explica sin la otra. El seleccionador Regragui celebra su luminosa aportación al gran momento de Marruecos: “Es increíble. Mucha gente dice que Hakim es un chico difícil de manejar, pero lo que yo veo es que, si le das amor y confianza, muere por ti”. Un gol de bandera, castigando el error del canadiense Borjan con un sutil toque por encima del cancerbero, y una deslumbrante jugada individual coronada con una precisa asistencia a Aboukhlal ante Bélgica apenas son la punta del iceberg. El ingenio creativo y la fabulosa pierna izquierda de Ziyech simbolizan el toque de distinción en el cuadro magrebí.

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