Quizá fuera el tráfico denso que retrasó en media hora el programa de trabajo previsto, quizá fuera la situación del equipo que, aunque presupuestada, no deja de ser incómoda, pero lo cierto es que el afable y educado <strong>Carlo Ancelotti </strong>llegó ayer a la conferencia de prensa en Riyadh con la ceja más torcida que de costumbre.

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