Durante la presentación de O Gran Camiño, Adam Yates bromeó con George Bennett ante la previsible pregunta sobre su hermano; sabía que el tema saldría a relucir y hasta cruzó una apuesta con el neozelandés. Se ha convertido en un ritual para él esta temporada, casi tanto como su demoledora eficiencia cuando la carretera se empina. Así lo demostró en el final de Cabeza de Meda, donde sentenció la cuarta etapa y posiblemente la general de O Gran Camiño con una exhibición de potencia y precisión.

