La presión psicológica puede ser estimulante o aplastante. No hay pruebas de que la angustia y el dolor que produce la guerra en la mente de los deportistas que la padecen sirva para que compitan mejor. Todo indica que sucede al revés. Pero Andriy Yarmolenko no mostró ni un átomo de ansiedad cuando Malinovsky le envió ese balón a través de 40 metros de aire escocés. Corrió muy suelto a la espalda de Cooper, controló la pelota con la punta de la bota izquierda, casi sin mirarla, y definió con un globito por encima del portero Craig Gordon.

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