De pintas fashion por su atrevida ropa y también rudo por sus tatuajes y cincelados músculos, todos en la ciudad deportiva del Barcelona coinciden en que Memphis Depay (Moordrecht, Países Bajos; 28 años) es un bonachón, una persona alegre con la sonrisa por saludo, también un jugador que siempre ponía buena cara al mal tiempo con trabajo, mucho trabajo, de por medio. Pero el overbooking de atacantes le ha dejado entre la espada y la pared, pues sabe que el técnico no le considera como titular al tiempo que desde el club le han sugerido que quizá lo mejor es que se vaya para poder hacer caja -solo supondría ingreso y no amortización-, aligerar la masa salarial y así poder inscribir a los fichajes.

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