Aplicado, Carlos Alcaraz le explica a Àlex Corretja a pie de pista que ha cumplido con la tarea. Después del trabado estreno del viernes, en el que durante un buen rato jugó con fuego, poco inspirado, el murciano recupera el látigo y castiga al búlgaro Grigor Dimitrov: 6-2 y 7-5, 1h 30m. Se adentra así en la segunda semana del Masters de Madrid y envía un mensaje, por si alguien confiaba en que pudiera prolongarse el bache. “Soy un jugador que aprende de lo que ha hecho mal, y había muchas cosas que mejorar. Ayer entrenamos ciertas cosas y teníamos claro que tenía que disfrutar otra vez. Esa ha sido la clave”, remarca satisfecho, consciente de que ahora tendrá que dar otro salto de nivel para superar a Alexander Zverev, al que rindió en la final de hace un año y que por la mañana se ha deshecho del francés Hugo Grenier en 57 minutos (6-1 y 6-0).

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