Me llamaron ayer de un periódico francés, de la zona de Rennes, donde se crio Camavinga. Tenían interés en saber cómo salía de esta eliminatoria y no tuve más remedio que decirles que malparado. No tanto por lo que pasó en Múnich, aunque también, sino porque su malaventura en ese partido culmina cinco temporadas en las que por fas o por nefas no ha encontrado sitio en el equipo. Buen jugador en lo técnico y en lo físico pero errático en la táctica, no ha llegado a imponerse como interior de ida y vuelta, con despliegue y llegada, como hubiera sido de esperar. No es exagerado decir que cuando de verdad ha tenido un papel definido en la plantilla fue cuando sirvió como lateral izquierdo suplente, rindiendo bien en las frecuentes ausencias de Mendy. Y no le gustaba. Me preguntaron si saldrá, respondí que me imagino que sí.

