la primera ficha en el tablero de los españoles en la Fórmula 1 cayó con la renovación a lo grande de Carlos Sainz por Williams. Su nuevo contrato, de unos 30 millones por temporada, le dispara a los guarismos de otras estrellas de la parrilla, como el último campeón Lando Norris. Y deja al otro piloto que compite con la rojigualda en el casco, Fernando Alonso, con los focos colocados encima de su gran decisión. La de alargar una carrera deportiva que viene desde 2001 batallando en la élite y tiene las dos coronas (2005 y 2006) como joyas.

