El pasado verano, Gerard Piqué había sido advertido por Xavi Hernández: no sería imprescindible en el once titular. “Fue uno de los días más difíciles de mi carrera como entrenador”, contó el técnico azulgrana el día que el central anunció que dejaba el fútbol profesional en noviembre. No era casual la decisión de Xavi de borrar a Piqué. Visualizaba a su nueva dupla central con Koundé y Araujo. Y, además, quería a Eric García y a Andreas Christensen para cubrirles las espaldas al francés y al uruguayo. Sin embargo, César Azpilicueta no aterrizó en el Barcelona y Xavi tuvo que cambiar de idea. Koundé se movió al lateral derecho, lo que dejó un vacante para complementar a Araujo. El puesto se lo ganó Christensen. “Es un fichaje personal mío. Le tengo mucha fe y confianza. Siempre está concentrado y es un jugador que siempre está pendiente de lo que pasa”, desveló Xavi en la previa del duelo ante el Betis, el día que el danés recibió el alta médica. “Es una grandísima noticia. Está disponible y al cien por cien”, añadió el preparador del Barcelona. Christensen tardó 13 minutos en devolverle los piropos, cuando mandó a la red el centro de Raphinha para abrir el marcador ante el Betis.

