“¡Directiva dimisión!” fue el grito que se escuchó a las puertas del Sánchez Pizjuán en la previa de un partido de despedidas. De Quique Sánchez Flores y, por supuesto, de Xavi. La afición del Sevilla mostró su hartazgo por la mala temporada con una manifestación que congregó a un buen número de aficionados. “Sevillismo en pie de guerra”, se leía en la pancarta principal de una protesta bastante fuerte contra los dirigentes del club andaluz, que por primera vez después de 12 temporadas consecutivas no disputará competición europea. El Sevilla se hunde y una marea negra de aficionados (todos con camiseta de color oscuro) mostraron su ira en un partido donde Quique y Xavi decían adiós. Dos entrenadores poco queridos por sus presidentes.

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