Lo que pensaba Xabi Alonso de la expulsión de Huijsen en el minuto 32 contra la Real Sociedad se supo desde el primer momento: “Increíble, increíble”, se le podían leer los labios. Y: “Qué vergüenza”, después de ver una amarilla por sus quejas. Al acabar el partido, se quedó en el campo hablando con el árbitro, Jesús Gil Manzano, pero no cambió de parecer: “Le he preguntado, me ha dado su explicación y no me ha convencido demasiado”, contó en la rueda de prensa posterior. “Me parecía amarilla, porque Mili estaba cerca, el balón no estaba controlado, todavía quedaban cuarenta metros… Es mi interpretación. El árbitro ha tenido otra, el del VAR también ha debido de tener otra, pero viendo ahora la repetición no cambio de opinión”. El Real Madrid trabaja para presentar ante la FIFA una queja por los arbitrajes de los últimos meses, según fuentes del club.

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