Lo más sorprendente del momento You’ll never walk alone en Anfield es que la masa nunca pierde la cadencia del himno. El ritmo de la canción es lento y nadie se acelera por más que el estadio sea un incendio. El norte de Inglaterra recibió al Madrid con viento, lluvia, frío y una gran descarga eléctrica del Liverpool, a toda mecha hasta que acabó con Thibaut Courtois. La empresa le llevó una larga hora.

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