Los técnicos del Chelsea que examinaron al Paris Saint-Germain antes de la final del Mundial de Clubes advirtieron que el equipo de Luis Enrique tenía un enorme punto débil. Sin el ecuatoriano Willian Pacho —suspendido después de ver la roja directa en los cuartos de final— el PSG estaba muy expuesto a las transiciones. Personas que trabajan para el equipo inglés recuerdan que bastó con cambiar la orientación de los ataques hacia la zona que defendía Lucas Beraldo, sustituto de Pacho, para que Palmer hiciera el partido de su vida. La visualización se sustanció en el 3-0. Nunca en toda la temporada 24/25 el PSG sufrió una derrota por una diferencia mayor de goles y esa le costó el título. Los expertos del Chelsea lo tienen claro: si su equipo levantó el trofeo con Donald Trump fue, en buena medida, gracias a que no jugó el menos mediático de sus rivales. El mismo que para desgracia del Chelsea participó en la ida de los octavos de final de la Champions (5-2) y hoy visita Stamford Bridge con la misión de asegurar la ventaja.

