Edy. Detrás de un nombre tan cortito se esconde un hombre interminable. A Walter Tavares (Maio, Cabo Verde, 30 años) todo el mundo le conoce como Edy, el nombre que quería ponerle su padre, un marinero que pasaba seis meses al año fuera de casa. Pero la madre, dueña de una tienda, registró como Walter al recién nacido, uno de los seis hijos de la pareja. Y así quedó la historia. Hoy aquel niño mide 2,21m y es el jugador de baloncesto más dominante en Europa. El pívot del Real Madrid es un coloso en la pista, una de las grandes armas de su equipo ante la Copa del Rey que comienza mañana en Badalona. Fuera, esconde como puede su timidez en ese enorme corpachón. En su interior sigue vivo el niño de Cabo Verde. Y los ojos se le iluminan cuando recuerda sus orígenes.

