LLo que empezó como un trámite, renovar a uno de los futbolistas franquicia y blindar la joya, se ha estirado tanto que ya asoma el punto de no retorno. El próximo 1 de enero, el brasileño quedará libre para negociar con quien quiera. Acaba contrato en junio de 2027, y en el Real Madrid saben que un activo así no se deja marchar gratis: si no hay acuerdo, este verano habrá que venderlo. No por deseo, sino por aritmética.

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