Vinicius y Pedri, el capital de la Liga
Fuente: El País Original en elpais.com
Dos años antes. Generalmente, los clubes jubilan a sus figuras dos años más tarde de lo que deben. El respeto a la gloria pasada se termina pagando deportiva y económicamente. El Madrid aprendió la lección y, antes de la jubilación, vende a sus figuras con un riesgo futbolístico calculado y un beneficio económico indiscutible. Aunque perder a Casemiro es renunciar a la viga maestra de su estructura, el madridismo permanece tranquilo. Es la personalidad de un club al que acompaña una imagen de solidez. Tanto es así, que a sus enemigos solo se les ocurre acusarlo de ganar.