Brasil empezó con dudas, pero se va asentando con algunos retoques de alineación y, sobre todo, con el espíritu alegre y ofensivo que le infunde Vinicius. Brasil tiene como misión histórica ser la sonrisa del fútbol y cuando abandona esa responsabilidad nos defrauda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *