He esperado a que se desinflame un poco lo ocurrido con Vinicius en Lisboa contra el Benfica, para tratar de encontrar una calma reflexiva en una parte de los lectores que sé que no encontraré (incluidos los que solo leen el titular). Aun así, no deberíamos autocensurarnos para evitar el griterío alocado, irreflexivo y a veces vomitivo que generan las jaurías de talibanes que corren por las redes in-sociables. En muchas ocasiones, son huertos de bots, contratados por algunos.

