Si uno se asoma a la final de la Champions del sábado con el espíritu con el que se juega al Hundir la flota, es casi seguro que dirigirá todos los disparos a un mismo sector del campo: el corredor en el que el Real Madrid y el Liverpool coinciden en tener fondeados sus navíos más intimidantes. La banda izquierda por la que ataca Vinicius es, vista desde el otro campo, la derecha por la que carga Trent Alexander-Arnold, y ambos son los mayores generadores de peligro de sus equipos.

