El desplome del Real Madrid en los últimos meses de 2025 cabe entre dos sustituciones de Vinicius en el Bernabéu. El 26 de octubre se fue del clásico en el minuto 71, con 2-1 y una estruendosa colección de aspavientos de queja hacia Xabi Alonso, que mantenía la mirada alejada del desplante. Menos de dos meses más tarde, el 20 de diciembre, el brasileño salió del partido contra el Sevilla en el 82, con 1-0 y bajo una estruendosa pitada mientras su entrenador le aplaudía desde la banda, donde le esperaba con un abrazo. Además del desfondamiento del equipo, estas dos escenas marcan también el desenamoramiento de la grada con el brasileño, a quien se había entregado incluso en sus inciertos comienzos, la época de las bromas y la desconfianza de Zidane. El estadio siempre le quiso. Hasta la última noche que estuvo allí.

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