Sorprendió un poco (sólo un poco) que Xabi Alonso dejase inicialmente a Vinícius en el banquillo para poner en su lugar a Rodrygo. Está claro que no le gusta alinear a los dos juntos. Rodrygo no lo hizo mal, pero tampoco pasó el examen con nota. Vinícius, en cambio, lo hizo con un sobresaliente, como diciendo que su titularidad no admite discusión. También Brahim lo hizo mejor que Mastantuono, pero es injusto comparar a ambos por este partido, dado que cuando Brahim pisó el césped estaba roto el partido y el Oviedo más abierto que en el primer tiempo. Un primer tiempo, por cierto, que fue un calco al del martes pasado del Real Madrid en el Bernabéu contra Osasuna. Igual se puede decir en el caso de Rodrygo. Y es que Vinícius, que dio el segundo gol a Mbappé y marcó el tercero, es un diablo con espacios abiertos, más letal que pagado a la banda.

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