Es muy fácil encontrar similitudes o conexiones entre el ajedrez y las matemáticas, tanto en el ámbito puramente deportivo como en el educativo. Enlazarlo con la química no es tan evidente, pero hay al menos un elemento común: la precisión, y muy especialmente en los finales artísticos. Los componentes de una fórmula química deben ser mezclados en las dosis exactas para lograr lo que se pretende, y algo muy similar ocurre en el delicioso estudio del francés Henry Rinck (Lyón, 1870 – Badalona, 1952), glosado en este vídeo.

