Todo ajedrecista de un nivel superior al de un aficionado normal debe dominar diversos patrones cuyo factor común es el sacrificio de una pieza contra el enroque. Obviamente, y debido sobre todo al entrenamiento con tecnología del siglo XXI, el reconocimiento de tales esquemas típicos es mucho mejor hoy que en 1937, cuando se disputó la partida de este vídeo. Pero lo es también gracias a los grandes maestros más brillantes de aquella época, entre quienes estaba Ígor Bondarevsky (1913-1979).

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