El sacrificio de material para acelerar el desarrollo de las piezas, tener la iniciativa, abrir líneas o atacar en tromba marcó el ajedrez romántico de finales del siglo XIX y principios del XX. Pero el concepto sigue siendo válido hoy, a pesar de la gran mejora de la técnica defensiva. En la partida de este vídeo, Alan Pichot lo aplica con virtuosismo, gran belleza y valor instructivo. Su duodécima jugada recuerda el estilo de Gari Kaspárov en su juventud o de Magnus Carlsen a partir de 2019, cuando aceptó con agrado la influencia del programa revolucionario AlphaZero.

