La alta montaña ofreció su primera muestra en este Giro. La séptima etapa, con 168 kilómetros entre Castel di Sangro y Tagliacozzo, ofrecía el primer final en alto de esta edición y prometía agitar por fin la general. Un día marcado por la dureza acumulada -3.500 metros de desnivel y cuatro puertos puntuables- y por la expectación de ver a los grandes nombres medirse en las rampas decisivas hacia Marsia. Allí, el más fuerte fue un español: Juan Ayuso.

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