Víctor Muñoz vive una experiencia cargada de contrastes. Por un lado, la adrenalina por las nubes de experimentar su primera Copa del Mundo, un torneo que va a vivir de principio a fin. Por el otro, la frustración de la lesión que sufrió a finales de temporada y que hace que se presente en la final sin un solo minuto jugado en el Mundial.

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