Al comienzo, el Newcastle lideraba las estadísticas pues no había perdido un partido en la primera jornada de liga desde hace cuatro temporadas, lo que no sabían es que Iraola estaba dispuesto a jugar. Víctor Muñoz, que podía haber jugado el partido como local, acabó siendo decisivo pues forzó el penalti del empate para el Liverpool.

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