El 8 de marzo de 2021, un día después de caer en las elecciones del Barcelona frente a Joan Laporta, Víctor Font (Granollers, Barcelona; 53 años) no se movió de su casa. Ni siquiera se quitó el pijama. Contestó mensajes y descansó. Había quedado exhausto después de una campaña en la que había madurado tanto el proyecto que se olvidó de madurar su perfil como candidato. Aunque todavía no había verbalizado que no pensaba bajar los brazos, su gente más cercana sabía que se daría una nueva oportunidad. Según su entorno, Font es un tipo tozudo. Tenían razón: volvió en 2026. Y volvió mejorado. Lo hizo sin necesidad de recurrir a esos coach embaucadores que supuestamente moldean la puesta en escena de los políticos. ¿Su entrenamiento? La insistencia. Una vez más.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *