El sorteo mundialista del pasado 1 de abril volvió a ser caprichoso 24 años después: <strong>Irán y Estados Unidos volvieron a quedar encuadrados en el mismo grupo mundialista, como en Francia 1998</strong>. Lo que pocos podríamos prever es que este Irán Estados Unidos, a diferencia de aquel, iba a tener en juego una plaza en octavos de final. Dos de las más grandes potencias nucleares del mundo se midieron con sus eternas rencillas políticas como trasfondo y, como hace 24 años, el fútbol volvió a estar por encima de las directrices políticas.

