Habrá que comenzar a buscar nuevas fórmulas para definir las gestas de Max Verstappen, porque el chico se supera cada vez que sube al coche y sale a correr. A sus 24 años, su curva de aprendizaje ha sido tan meteórica como el Red Bull que condujo este domingo en Spa, donde se adjudicó su novena victoria del curso, una de las más vistosas de los ocho años que lleva en el Mundial. El monoplaza que manejó le echó un cable, de eso no hay duda, pero los casi 18 segundos de ventaja que le sacó a Checo Pérez, su vecino de taller y el segundo en cruzar la meta, son la prueba más irrefutable del abrumador dominio del actual campeón, que protagonizó una de las remontadas de su vida, desde la 14ª posición de parrilla que ocupó en la salida. Pérez firmó el cuarto doblete del ejercicio para la escudería del búfalo rojo, mientras que Carlos Sainz completó el podio al ser capaz de mantener a raya a George Russell.

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