La versión más tirana de Max Verstappen no impidió que la mayor parte de la atención se centrara en la resurrección de Mercedes, que emergió como un torpedo en Montmeló para firmar el primer doble podio de la temporada para la marca de la estrella. A la espera de que las próximas pruebas confirmen la impresión que dejó el Gran Premio de España, el paquete de actualizaciones que se le aplicaron al W14 en Mónaco, la semana pasada, invitan a pensar en una recuperación casi milagrosa del fabricante alemán. Por más que el título esté más que encaminado hacia casa de los Verstappen, si se confirma la irrupción de Mercedes en la pelea por la zona alta de la tabla, eso dará vidilla a un campeonato prácticamente visto para sentencia a favor de Mad Max.

