El circuito Gilles Villeneuve tiene mucho rollo por una infinidad de factores además del nombre con el que fue bautizado. Y cuando aparece el agua, todavía más. Bajo la lluvia ganó Jenson Button, en 2011, la carrera más larga de la historia (más de cuatro horas). Y esa misma lluvia provocó, este sábado, una cronometrada frenética; una sesión de esas tan desagradables para los pilotos como trepidantes para los espectadores. Un ejercicio de supervivencia que se cobró alguna víctima inesperada, como por ejemplo Charles Leclerc y Checo Pérez, que se quedaron fuera de la tercera eliminatoria por la falta de acierto de Ferrari, en el primer caso, y del piloto, en el del segundo. Aquello que no varió fue el nombre del dominador: Max Verstappen se llevó su quinta pole del curso.

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