Dada la evidente superioridad de los Red Bull respecto al resto de monoplazas que forman la parrilla del Mundial de F-1, no sería de extrañar que Liberty Media, obsesionada como está la compañía que posee los derechos de explotación del gran circo de las cuatro ruedas, se inventara un decreto para que Max Verstappen arrancara domingo sí, y domingo, también, desde las últimas posiciones de la formación. En Miami, la quinta parada del calendario de esta temporada, lo hizo el noveno y en solo 21 vueltas fue capaz de recuperar el liderato que él cree que le corresponde por naturaleza.

