«Este tío no raja nunca, es un tío feliz, siempre suma», me decía un excompañero de <strong>Sergio Rodríguez</strong>, que esperó su momento en una temporada angosta para hacer un partido memorable y meter al Madrid en la <strong>Final Four</strong> cuando el equipo blanco estaba en la lona (-18, tercer cuarto). Posiblemente sea uno de los mejores partidos en la carrera de <strong>El Chacho</strong>, a sus 36 años. Todavía le quedaba magia, puntos, dirección, asistencias y liderazgo. ¿Donde lo ha tenido Mateo todo este tiempo? No estaba acabado, claro que no. El tinerfeño sobresale en un uno a uno del Madrid con sobresalientes y suspensos.

