<strong>El reservado de los dioses del ciclismo abre sus puertas a una nueva integrante: Annemiek Van Vleuten</strong>. Tras dar un recital de leyenda en las rampas del <strong>Ballon d’Alsace para hacer saltar por los aires</strong> el Tour, la neerlandesa abrochó la ronda gala con otra estampa mágica. La de imponerse en solitario, vestida de amarillo y en la cima más<strong> importante de la carrera: la Planche des Belles Filles.</strong>

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