En dos asaltos, el primero y el último, el Liverpool se impuso al Atlético en Anfield. Entre medias, el equipo de Simeone logró igualar el marcador con dos tantos de Llorente que rememoró su mágica noche de hace cinco años en el mismo escenario. Fue en el último córner cuando Van Dijk conectó un martillazo de cabeza que acabó con la épica que cubría ya el empate a dos que lucía en el marcador. Simeone digirió mal el golpe y se encaró con un aficionado que le había hecho una peineta, lo que le costó la expulsión y, probablemente, una dura sanción.

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