Rafael van der Vaart no se muerde la lengua. Nunca lo hizo como futbolista y tampoco ahora, ya retirado. Su última reflexión ha levantado un buen revuelo, especialmente en Marruecos, donde sus palabras han sentado como un dardo envenenado.


Rafael van der Vaart no se muerde la lengua. Nunca lo hizo como futbolista y tampoco ahora, ya retirado. Su última reflexión ha levantado un buen revuelo, especialmente en Marruecos, donde sus palabras han sentado como un dardo envenenado.