No llovió. El barro no fue protagonista pero eso no evitó que la 120º edición de la <strong>París Roubaix</strong> dejara un gran espectáculo. Las caídas pidieron su foco durante los primeros compases de la clásica. Un gran puñado de corredores, entre los que se encontraba <strong>Sagan</strong>, se fueron al suelo.

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