Saltar al contenido

Ciclismo

Van Aert acaba sin sillín, pero derrota a Van der Poel en el ciclocross de Benidorm

Fuente: El País Original en elpais.com

En los hoteles de Benidorm el domingo la hora del desayuno es una algarabía de niños que corren entre las mesas con gofres, colacaos y cereales, y padres que miran embobados y confiesan, estamos aquí porque los niños querían ver a Mathieu Van der Poel. Vanderpúl, pronuncia fuerte el speaker en el parque de Foietes, y acentúa la última sílaba, ¡púl!, secamente, como si fuera la onomatopeya de una explosión, pum, y siguiendo el rastro de su voz van los niños hacia el circuito del ciclocross, donde se anuncian emociones y diversión. Un Porsche atómico color berenjena y una banda negra que irrumpe petardeando ronco y ensordece a los altavoces les distrae unos segundos. Siguen su rastro como seguirían al flautista de Hamelín hasta que su conductor encuentra un hueco para aparcarlo junto al autobús del Ineos. Es Tom Pidcock. Se baja y se deja aclamar por los chavales, fotos, selfies, autógrafos. Objeto de fascinación un ciclista. Los tiempos han cambiado.