Pospartido
Fuente: El País Original en elpais.com
Escribo desde el coche (no conduzco –en este momento, me refiero) que me ha venido a buscar al aeropuerto en una situación que mi cuerpo ansioso de adrenalina interpreta como ideal: creí que el partido del Real Madrid se jugaba a las 19, por tanto llegaría a tiempo para verlo y escribir de él, pero resulta que no pude ver ni un minuto y que además el vuelo se ha retrasado. Así que hay que escribir – ah shit, here we go again– de algo que no he visto ni tengo tiempo de ver; superada la alegría –normalizadísima– de comprobar en la web de EL PAÍS que el Madrid ganó en el minuto 99, entro en X (la red social antes conocida como Twitter y lentamente, irreversiblemente, muskalizada hasta su destino final: convertirse en una réplica de su jefe, un abrevadero de bulos) para leer a los aficionados madridistas y antimadridistas que sigo (muchos de ellos amigos míos en un bando y otro, también muchos de ellos grandes haters en esos dos bandos: la vida, pues).