<strong>Fede Valverde reúne todas las condiciones que gustan al madridismo</strong>, esas que ponen a la grada bocabajo y que convierten en ídolo a jugadores que tienen en la entrega y en la pelea su ideario futbolístico. Lo bueno es que el uruguayo, además, está demostrando que lo suyo no termina ni empieza en la garra. <strong>La calidad y esa potencia perfectamente acoplada a su juego </strong>y a lo que necesita el Real Madrid en cada momento, le convierten en un jugador y decisivo. <strong>Lo fue en París en la final de la Champions </strong>y lo está siendo en cada partido de la presente temporada. Crece y no para.

